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Quienes fueron Fulano,Mengano, Zutano y Perico el de los Palotes?

Tabla de contenidos

¿Cuál es el origen de la frase Fulano, Mengano y Zutano?

Llevan viviendo siglos con nosotros y nunca los hemos visto, hablamos de ellos sin saber quien son, pero a todos nos suenan nombres como Fulano, mengano y zutano, tres alegres compañeros que aparecen en la lengua española cada vez que queremos referirnos a alguien sin dar un nombre concreto,pero…¿Sabes quiénes eran estas personas?

Aunque nunca existieron tales personajes, son de uso frecuente para dar ejemplos. Son personajes paremiológicos, o más sencillo, nombres propios que han pasado a la historia gracias a la tradición oral y sin que se sepa muy bien de donde vienen. 

La frase “Fulano, Mengano y Zutano” surgió de la combinación de dos palabras de origen árabe y una del latín. En la actualidad, se utiliza para referirse a personas cuyos nombres desconocemos o no recordamos.

Éstas son las palabras árabes y latinas de las que derivan
Según el docente Charlie López, Fulano deriva del árabe fulan de “fulan” que se traduce como “persona cualquiera”, Mengano también es de origen árabe, man kan, cuyo significado se traduce como quien sea y Zutano se deriva del latín scitanus, que significa sabido, con el tiempo puede haberse transformado en citano y luego pasó a ser zutano.

Variaciones de Fulano, Mengano y Zutano


La frase también se adaptó al femenino. En caso de querer mencionar mujeres a modo de ejemplo o sin decir su nombre, se utiliza el término “Fulana, Mengana y Zutana”. Del mismo modo, puede emplearse con el diminutivo “Fulanito, Menganita y Zutanito”.

A veces recurrimos a estas etiquetas para no nombrar a personas concretas, como en el ejemplo (1). Otras veces lo hacemos simplemente porque queremos referirnos a personas de manera genérica, sin individualizar. Tenemos un ejemplo de este uso en (2).

El orden que se suele seguir es el que encontramos en los ejemplos de arriba. Cuando hablamos de una sola persona, esta es fulano. Cuando nos referimos a dos, mentamos a fulano y a mengano. Y si se les une un tercero, la lista se amplía a fulano, mengano y zutano. Existe, incluso, un cuarto compañero, perengano; pero es raro que aparezca.

No obstante, conviene hacer un par de aclaraciones. La ordenación que acabamos de exponer no es absoluta, así que no te extrañes si encuentras ejemplos que se apartan de ella. Hay hablantes y territorios que tienen otras preferencias. Además, el cuarto nombre presenta bastante variación, precisamente porque se utiliza poco: algunas variantes son perencejo y merengano. Esto forma parte de lo normal y esperable en una lengua con la extensión geográfica y el número de hablantes que tiene el español.

Donde usamos esta expresion?

Estas denominaciones se escriben siempre en minúsculas. Únicamente admiten la mayúscula inicial cuando creamos un personaje ficticio como, por ejemplo, don Fulano Pérez.

También se usan a veces los diminutivos fulanito, menganito y zutanito. Veamos una muestra:

(3) Se dice, por ejemplo, entre ellos, que fulanito es novio de fulanita, sin saber por qué, y fulanito, por ese mero hecho, sin que le importe gran cosa de fulanita, va a esperarla con otros amigos a la puerta del colegio [Armando Palacio Valdés: Marta y María].

El ejemplo (3) también nos viene bien para señalar que son posibles las formas femeninas.

La palabra fulano admite el artículo: un fulano, el fulano. En ese caso se convierte en un sinónimo de tío en el sentido de ‘hombre’. Tiene connotaciones bastante despectivas, así que más vale utilizarlo con cuidado:

(4) ¿Tú conoces a un fulano rubio, con ojos de chiflado, que debe de ser extranjero? [José María Merino: Historias del otro lugar].

La versión femenina una fulana también existe, pero aquí conviene tener más precaución todavía porque lo que suele significar es ‘prostituta’:

(5) En cambio, si se alega infidelidad de la esposa, el marido aparece como un cornudo y ella como una fulana… si me permite la expresión [Juan Vilches: Te prometo un imperio].

Este no es un caso aislado. Ya he explicado en otro lugar lo diferente que es hablar en sentido figurado de un zorro o de una zorra.

Bueno, pues espero que este artículo sea de utilidad para todo el mundo y no solo para fulano, mengano o zutano.

¿Quién es Perico de los Palotes y por qué todo el mundo se refiere a él en sus expresiones?

Sin duda, la expresión que lleva su nombre es una de las que más se repite

“Una persona cualquiera, alguien sin importancia”. Ese es Perico de los Palotes. Un nombre que hemos adoptado desde hace más de 100 años a nuestro vocabulario en forma de expresión y que muchos usamos en nuestro día a día. Pero aunque realmente pocos sabemos de dónde viene esa famosa frase, tenemos la respuesta. 

Para conocer el origen de la expresión debemos echar la vista atrás hasta el siglo XVIII. Tal y como recogen algunos historiadores, fue en esa época cuando apareció por primera vez el nombre de Perico de los Palotes. En concreto en la obra ‘El tesoro de la Lengua Castellana’, de Sebastián de Covarrubias, se pronunciaba la siguiente frase: “¿Qué pasa, que soy Perico de los Palotes?“.

En este diccionario se explica no solo lo que son los palotes, que serían nuestras actuales baquetas para tocar el tambor, si no que nos aclara quién es ese tal perico “un bobo que tañía con dos palotes”.

Aclarando además que la expresión Perico de los palotes se usaba para mostrar indignación por el trato recibido pudiendo decir el ofendido ¿qué pasa que soy Perico el de los Palotes? A este respecto vemos el rastro de Perico en obras de Quevedo o una comedia publicada en Madrid en 1679 o incluso un monologo para niños publicado en 1813.

A finales del siglo XIX, también hubo dos autores que utilizaron a ‘Perico de los Palotes‘ para darle nombre a su obra teatral. En concreto, fueron Luis de Larra y Mauricio Gullón. 

Una de las que aprovechó este nombre no fue otra que Carmen de Burgos. Aunque falleció años antes, las obras de la autora salieron firmadas por él. El nombre de Carmen de Burgos fue uno de los primeros que aparecía en la lista de autores prohibidos durante el franquismo. Un motivo por el que se tuvo que encontrar la fórmula de que sus obras siguieran teniendo una vida. Y ahí estaba Perico de los Palotes para ella.

Tanto esta leyenda como muchas otras de este estilo te las contamos personalmente en las distintas rutas que disponemos por Sevilla, donde nuestros guias os dejaran asombrados de la riqueza historica de nuestra ciudad.. Te recomiendo acontinuacion algunas de estas rutas, algunas de ellas gratuitas.

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