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Secretos de Sevilla

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Leyenda del Cristo del Cachorro

Existe una famosa y enigmatica leyenda sobre uno de los Cristos más populares de la Semana Santa de Sevillael ‘Cristo del Cachorro‘, de Triana, que procesiona el Viernes Santo en Sevilla.

Tabla de contenidos

Hermandad de la Sagrada Expiración de Nuestro Señor Jesucristo y María Santísima del Patrocinio

Leyenda del Cristo del Cachorro. www.secretosdesevilla.es
Virgen de Gloria de Ntra Sra del Patrocinio
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Antigua capilla del Patrocinio en Triana

Según la antigua narración, en la localidad de Triana, al otro lado del río Guadalquivir, se descubrió a fines del siglo XVI una representación oculta de una imagen de la Virgen con el Niño en el interior de un pozo, situado en el mismo lugar donde se levanta la antigua capilla, que recibió el nombre de Nuestra Señora del Patrocinio.presumiblemente escondida por los cristianos durante la invasión árabe. En poco tiempo, esta revelación despertó una ferviente adoración entre los habitantes, quienes, mediante generosas contribuciones, erigieron una modesta capilla para rendirle homenaje. Como era costumbre en la ciudad, una hermandad se formó rápidamente en torno a esta milagrosa imagen.

En el transcurso del siguiente siglo, surgió otra cofradía conocida como la Hermandad de Nuestra Señora del Patrocinio, una advocación que gozaba de gran aprecio por parte del gobernante Felipe IV. Poco después, en el año 1689, ambas hermandades se unieron, adoptando el nombre de Hermandad de la Sagrada Expiración de Nuestro Señor Jesucristo y María Santísima del Patrocinio.

Todo esto junto con otros muchos detalles los contamos personalmente en las distintas rutas (algunas gratuitas) que realizamos por Sevilla. Concretamente para esta te recomendmos las siguientes:

¿Quien era ese hombre al que llamaban “El Cachorro”?

Lo que hoy conocemos como Pagés del Corro, era antiguamente ‘La Cava de Triana’, una calle protegida por un foso para prevenir los desbordamientos del Río Guadalquivir. A su primer tramo, desde San Jacinto, hasta Chapina, se le denominaba ‘La Cava de los Civiles’, por encontrarse aquí el Cuartel de la Guardia Civil. En cambio, desde San Jacinto hasta Plaza de Cuba, se denominó ‘La Cava de los Gitanos’, porque la mayoría de vecinos eran de etnia gitana.

Leyenda del Cristo del Cachorro. www.secretosdesevilla.es
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Imagenes de la Cava comienzos de siglo

En aquellos días, residía en la Cava de Triana, el lugar donde se alzaban las chozas de la comunidad gitana, un individuo de esta raza. Contaba con alrededor de treinta años y destacaba por su apariencia atractiva. Su destreza en la guitarra y su talento para el cante jondo lo habían convertido en una figura ampliamente reconocida. Todos lo conocían por el apodo de El Cachorro.

El Cachorro era un hombre de semblante serio, melancólico y reservado. Sillero de profesion,solia participar en las festividades gitanas o en las animadas reuniones de las tabernas, prefería mantenerse apartado del bullicio general. Aunque no se le conocían relaciones amorosas, muchas de las mujeres gitanas de La Cava suspiraban por él. Algunos, con envidia, afirmaban que esto se debía a que tenía un amor oculto al otro lado del río, en alguno de los distinguidos barrios de la ciudad.

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Cuando se ausentaba durante varios días, nadie lo encontraba en los caminos, ni en los pueblos cercanos o en las ferias de los alrededores. Solo podía estar en un lugar: al otro lado del río, en algún lugar que no frecuentaran los gitanos. Se rumoreaba que mantenía un romance con una joven de buena cuna, y que su seriedad se debía a la desaprobación de la familia de ella hacia esos amoríos.

El extraño caballero

Leyenda del Cristo del Cachorro. www.secretosdesevilla.es

Cierto día, llegó a la Cava un noble ataviado con ricos ropajes, preguntando por todos lados sobre un gitano conocido como El Cachorro. Era supuestamente el marido de esta mujer a la que el “Cachorro” visitaba frecuentemente a escondidas al otro lado del rio

Los gitanos no suelen hablar más de la cuenta nunca, y mucho menos sobre uno de los suyos con un forastero. Sin embargo, el caballero pudo percibir algo, ya que al partir de Triana estaba convencido de que aquel al que buscaba se encontraba en ese lugar.

A partir de ese momento, se le avistó rondando el barrio, algunas veces a pie y otras a caballo, luciendo siempre una vestimenta elegante y mostrando un gesto persistente obstinado; los celos llegaron a tales extremos que ha veces se ocultaba como el de un cazador en su posición de espera..

El encargo al mitico escultor

Por otra parte, despues de la unión de las cofradías y la formación de la renovada Hermandad de la Expiración, se consideró fundamental proveerla de imágenes principales. Reunidos los miembros del Cabildo de Cofrades, se acordó solicitar los servicios de un reconocido artista para la creación de una escultura que retratara al Señor en el preciso instante de su fallecimiento. Tras evaluar diversas propuestas, se le encomendó la tarea al destacado escultor de la ciudad en aquellos tiempos, Francisco Antonio Ruiz Gijón

El maestro lo asumió con gran determinación, se tomo muy a pecho este encargo, comprometiéndose a crear una figura que sobresaliera entre las magníficas esculturas talladas por sus antecesores, quienes eran artistas de la talla de Martínez Montañés, Juan de Mesa o Pedro Roldán, un logro realmente impresionante.

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La enfermiza obsesion de Ruiz Gijon

Este deseo de superación lo llevó a trazar cientos de bocetos y esbozos y crear numerosos modelos de arcilla, pero ninguno de ellos lograba satisfacerlo por completo. Se obsesionó de tal manera que su vida se consumía exclusivamente en este encargo, descuidando su alimentación y sueño, encerrado en su taller día y noche. Su aspecto físico se deterioraba rápidamente, lo cual preocupaba enormemente a su familia. A pesar de enfermarse y sufrir fiebres, se negaba a detenerse en su empeño de lograr la ansiada escultura, incluso contra la opinión de sus seres queridos.

En una noche, de forma inesperada, despertó repentinamente y con esfuerzo se incorporó en su cama. Movido por un repentino impulso, se vistió y salió de su casa en la Puerta Real. Caminaba sin rumbo fijo, sin un destino preciso, hasta que se percató de que se encontraba frente al puente de barcas (hoy puente de Triana), la única conexión entre Sevilla y Triana en aquel tiempo. Decidió cruzarlo y continuó avanzando hasta llegar a la capilla del Patrocinio.

El fatal desenlace que dio luz al escultor

 Se encontraba fantaseando frente al umbral de la capilla, divagando sobre cómo sería la escultura que queria esculpir, cuando de repente escuchó fuertes voces y agudos alaridos de mujer. Al girarse, presenció cómo un jinete pasaba a toda velocidad, portando únicamente una lujosa capa de seda ondeando al viento. Siguiendo los gritos, el experimentado artista se dirigió hacia el origen de los mismos, que no era otro que las chozas de los gitanos en la Cava, con la intención de brindar ayuda a aquellos que lo necesitasen.

Al acercarse, vio la causa de aquel alboroto. En el suelo yacía un hombre retorciéndose en los últimos espasmos de la agonía. Parecía querer pronunciar algo, quizás el nombre de su asesino, y alzando su cabeza, emitía con dificultad los últimos suspiros de una respiración que se acababa. Aquel hombre era El Cachorro, el gitano que había cumplido su trágico destino, pagando con su vida los secretos amores. Una daga con una empuñadura lujosa atravesaba su cuerpo de pecho a espalda.

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   Aquel caballero que le esperaba ansiosamente, un día, sabiendo de la visita del gitano, le asesto hasta siete puñaladas y mientras éste sacaba agua del pozo de la Venta Vela.

Al contemplarlo, Ruiz Gijón abandonó al hombre compasivo que albergaba en su interior y saco su parte salvaje y gloriosamente artista.  Mientras las mujeres intentaban socorrer al moribundo, Ruiz Gijón extrajo de sus bolsillos un trozo de carboncillo y un papel, con los cuales, bajo la luz de los candiles, comenzó a esbozar el rostro agonizante del gitano. Posteriormente, El Cachorro murio, y su cuerpo desangrado fue alzado por algunos gitanos que acudieron para llevarlo a su choza y velarlo.

Leyenda del Cristo del Cachorro. www.secretosdesevilla.es
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Tras aquel suceso, no pasó mucho tiempo hasta que Ruiz Gijón plasmó el diseño en la madera, basándose en el esbozo que había realizado aquella noche. Gracias a su destreza, logró que la escultura capturara de manera precisa la expresión de la agonía.

Leyenda del Cristo del Cachorro. www.secretosdesevilla.es
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La sorpresa de los trianeros

Cuando en ese año de 1.682 se presentó por vez inicial la nueva imagen de la Hermandad del Patrocinio, los vecinos de Triana, al observar al Cristo de la Expiración en el crucifijo, comenzo a expresar gritos de asombro y admiración:

 – ¡Mirad, si es el Cachorro!

Y en verdad, se trataba del Cachorro, el gitano silencioso, cantaor y enamorado, aquel a quien arrebataron la vida por amor una noche en la Cava de Triana. El soplo del genio del eminente artista Ruiz Gijón lo había transformado en la representación del Cristo Crucificado más sublime y conmovedor que se suma al tesoro y patrimonio escultórico de la Semana Santa de Sevilla.

Todo tenia un por que!

Mas tarde, la leyenda se vio complementada por la exhaustiva investigación realizada por las autoridades, revelando finalmente la verdad. En efecto, el gitano acudía regularmente a visitar a una mujer, pero se descubrió que dicha mujer era en realidad su hermana ilegítima. El individuo, en su afán por mantener en secreto la situación para no dañarla debido a su origen, fue descubierto y acusado erróneamente de intenciones incorrectas.

Otros detalles interesantes

Como dato interesante adicional, la escultura tiene un ojo de tonalidad parda y el otro de tono verde

Existe otra teoria, según la cual, el sobrenombre de El Cachorro era una designación bastante empleada por los escritores del Siglo de Oro, derivada del “Cachorro del León de Judá”. Curiosamente, en épocas anteriores, no se utilizaba la expresión “El Cachorro” para referirse a este imponente Crucificado de la jornada del Viernes Santo. Todo parece indicar que se trata simplemente de algo con tintes romanticos, pero que con el transcurso del tiempo ha logrado encapsular la profunda devoción del pueblo sevillano hacia este Cristo que, cada Viernes Santo (si no llueve, que esa es otra), nos rememora el momento en el que Jesús exhaló su último aliento.

La parte desconocida y enigmatica y ese “misterioso secreto”

Dentro de la leyenda del Cristo del Cachorro se encuentra una especie de “sub-leyenda” entre los sevillanos, que sostiene que el auténtico Cristo de la Expiración reposa en el cementerio de Sevilla, adonde fue trasladado a escondidas después del devastador incendio que consumió la Capilla en 1.973. La escultura original fue reemplazada por una réplica elaborada por los expertos en restauración.

En el cementerio, entre la Glorieta del Cristo de las Delicias y la Rotonda de la Misericordia se ubica el Panteón de don Aníbal González y Álvarez-Ossorio, el arquitecto emblemático de la Sevilla de la era moderna y, en particular, de la Exposición Iberoamericana de 1929.

Puedes ver todos los edificios realizados por este importante arquitecto en las rutas que te recomiendo:

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Panteon de Anibal Gonzalez en el camposanto
de San Fernando de Sevilla
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Foto del arquitecto Anibal Gonzalez

El renombrado arquitecto falleció en 1930, y su panteon es, indudablemente, uno de los sitios más frecuentados del cementerio de San Fernando, debido al “misterioso secreto” que alberga en su interior, lo cual ha dado lugar a una verdadera leyenda urbano-pasional, como abundan tantas en nuestra Sevilla, tan amante de lo legendario y de la mitica figura. Se trata de una estructura de ladrillo expuesto, con un arco demedio punto, que está cerrada por una verja negra con enrejado, de diminutos diseños que permiten vislumbrar su interior con cierta dificultad.

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Imagenes desde el exterior del panteon mencionado

Si eres atrevido…

Si se atreve a mirar en su interior (les aseguro que la primera vez siempre causa cierta impresión y respeto) y dirigen su mirada hacia el costado izquierdo del panteon, se encontrarán con una impresionante réplica del Cristo del Cachorro. Pues bien, la leyenda urbana y romantica asegura que esta es la genuina imagen del Cachorro; incluso, si  se acerca y pregunta, no faltará algún trabajador del cementerio que afirmará sin pestañear que lo que usted está admirando es la talla original de don Francisco Antonio Ruiz Gijón.

Para esto tenemos una serie de rutas mas especiales, acompañados por el guia de toda Sevilla en estos asuntos enigmaticos:

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Imagenes desde el exterior del panteon mencionado

A continuacion os dejo un video que localizado en youtube y que cuenta, de una forma amena y resumida esta tan interesante leyenda.

Por favor,si te ha gustado la historia,te agradeceria la compartas…hay que difundir cultura y mas sobre todo si es de nuestra ciudad.

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